Bienvenidos a Botellitas Humar

Bienvenidos a Botellitas Humar

Hola!!

Desde Argentina, queremos que conozcan nuestra colección de más de 1.400 botellitas miniatura, iniciada en Córdoba, Argentina, en la década de los 50, con algunas piezas que ya en ese entonces eran antiguas. Durante casi los últimos 18 años estas botellitas "durmieron" literalmente en cajas. Todas ellas están en su verdadero estado, aun en los casos en que su etiqueta o su contenido han sufrido el paso de los años. En este blog, comentaremos las más curiosas, interesantes o entrañables. Valoramos mucho los comentarios que nos dejen en sus visitas, ya sea aquí en el blog, en nuestra Página Web: http://botellitashumar.jimdo.com o en nuestro Mail: botellitas.humar@gmail.com


domingo, 21 de febrero de 2010

NUESTRO CHAMPAGNE MINIATURA ANGEL M. ESPIÑO


En la década de los 50, Espiño en la provincia de Mendoza, produjo su primera miniatura de Champagne Ángel M. Espiño.  Su contenido hizo necesario la fabricación de una botellita especial mucho más gruesa que lo usual para miniaturas con especial detalle en corcho, bozal y boca.
La botellita de Ángel M. Espiño tiene 12.5 cm. de alto e indica “contenido neto 50 cm3”, y “Fermentado en botella” en la etiqueta superior. A través del fino papel plateado se distingue la estructura de 4 alambres retorcidos que conforman el “bozal”. En la foto blanco y negro de 1975 de una botellita Espiño, puede observarse la misma particularidad.
La fabricación de estas miniaturas fue muy limitada debido a que todo el trabajo de llenado y tapado, debía ser hecho a mano.
Esta parece ser una de las razones por las que no existe gran variedad de miniaturas de espumantes en el mundo, Esto es, con su verdadero contenido.
Efectivamente, revisando Just Miniatures  así como varios sitios de venta de miniaturas en Francia y España, encontramos varias “minis de champagne”… Cuando ya nos preparábamos para encargarlas, notamos que todas tenían 200 ml y no 50 o incluso 100 ml como esperábamos.
Es que en los últimos años, muchas bodegas argentinas y extranjeras han incursionado en el mercado de botellas de consumo individual, a semejanza de las cervezas. En general esas botellitas son de 187 cc  (el contenido de unas dos copas de champagne) que no debe confundirse con las botellitas miniatura como la de Espiño.

sábado, 20 de febrero de 2010

EL CHAMPAGNE




¡Venid, venid, hermanos, que estoy bebiendo estrellas!”, según se cuenta, dijo Dom Perignon cuando estaba degustando, por primera vez, una copa del vino espumoso por él producido.
El Champagne es un vino que atrae y cautiva a los hombres desde hace muchos años, no sólo con su sabor sino también con la posesión de un valor adicional como ejemplo ritual y simbólico.
Los vinos de Champagne, fueron famosos aun antes de ser espumosos, ya en el siglo IX, se hablaba de los vinos de Epernay. Pero fue en  el siglo XVI cuando esos vinos tranquilos se convirtieron en espumosos.
Hasta el reinado de Enrique III (1661-1700) los reyes de Francia bebían vinos de Borgoña. Fue el elegante Enrique quien prefirió el champagne.
Entre las montañas de Remis, en  Champagne, existía la Abadía Benedictina de San Pedro de Hautvilliers, no lejos de la ciudad de Epernay.
En 1670, el abad designó a uno de sus monjes para recibir los vinos que los labriegos locales llevaban al Monasterio. Dom Perignon, se había ganado el puesto por su extraordinario gusto y olfato, tal vez reforzados porque había perdido la vista. El se encargaba de clasificar, (previa cata), los vinos que recibía y a su tiempo, embotellarlos. Así observó que si se le añadía algo de azúcar y levadura a un vino “tranquilo” encerrándolo en una botella, podría fermentar por segunda vez, lo cual producía gas carbónico, que quedaba así atrapado en la botella. Cuando al cabo de meses la botella era descorchada, la presión del gas retenido, hacía saltar el vino en jubilosa espuma.
Sin embargo, este gas retenido, le planteó ciertos problemas:
- la botella debió ser de vidrio más grueso que el normalmente usado
- debió adoptar un tapón de corcho en épocas en que la tapa usual era de arpillera o cáñamo embebidos en aceite.
- para evitar que saltase la tapa por la presión del gas, cada botella debió llevar en su boca un “bozal” de alambre de cobre que debe ser quitado para destaparla.
 Toda esta serie de detalles impidieron hasta hace muy pocos años la producción de miniaturas con bebidas carbonatadas o gasificadas (inferiores a 100 cm3).
Nuestro agradecimiento a:
Alfredo Spinelli en la Revista “El Coleccionista de Mini Botellas” 1975


martes, 16 de febrero de 2010

ESTRENAMOS SITIO WEB

Con mucho agrado queremos comentar por este medio a nuestros amigos que estamos finalizando el proceso de fotos y clasificación de nuestra colección y como consecuencia tenemos hecha, en un alto porcentaje, su inclusión en:


Esperamos con gusto su visita y recibir sus comentarios.