Bienvenidos a Botellitas Humar

Bienvenidos a Botellitas Humar

Hola!!

Desde Argentina, queremos que conozcan nuestra colección de más de 1.400 botellitas miniatura, iniciada en Córdoba, Argentina, en la década de los 50, con algunas piezas que ya en ese entonces eran antiguas. Durante casi los últimos 18 años estas botellitas "durmieron" literalmente en cajas. Todas ellas están en su verdadero estado, aun en los casos en que su etiqueta o su contenido han sufrido el paso de los años. En este blog, comentaremos las más curiosas, interesantes o entrañables. Valoramos mucho los comentarios que nos dejen en sus visitas, ya sea aquí en el blog, en nuestra Página Web: http://botellitashumar.jimdo.com o en nuestro Mail: botellitas.humar@gmail.com


lunes, 10 de mayo de 2010

VERDE QUE TE QUIERO VERDE… MENTA

Dice un proverbio francés: 
“La mujer es una hoja de menta…  Cuantas más arrugas, mejor huele”
Las distintas variedades de menta: hierbabuena, romana, inglesa (piperata), verde (spicata), citrata, acuática y la de hojas largas (longifolia) crecen en estado silvestre.
 Su nombre viene del latín Menthe y del griego Minthe. En la mitología griega, Plutón o Hades, rey del Inframundo, se enamoró de la ninfa Minthe a la que sedujo. Al enterarse su esposa Perséphone (la Proserpina del Renacimiento) en un ataque de celos maldice a Minthe y la convierte en una humilde planta rastrera. Desesperado, Plutón intenta revertir el hechizo y al no lograrlo, al menos le confiere su penetrante fragancia, la que se hace aun más fuerte al frotarla.
Dicen que las novias griegas trenzaban sus coronas con ramas de menta en memoria de este amor frustrado.
Cinco siglos antes de Cristo, los babilonios la destilaban para un hacer un digestivo y también se la encuentra en tumbas egipcias.
Los hebreos preparaban con ella un brebaje sagrado, al que Jesús menciona en sus reproches a los escribas y fariseos.
Los romanos aromatizaban su vino con menta y la incorporaron a la mayoría de sus salsas. Las romanas masticaban una pasta de miel y menta para mantener su aliento fresco y ocultar el olor del vino que bebían en secreto, ya que los que bebieran las bebidas reservadas a dioses eran condenados a muerte.
En Japón, se ha practicado la extracción de mentol (aceite de menta) durante más de dos mil años.
Durante los sacrificios, los druidas celtas quemaban hojas de menta para alejar los malos espíritus. 
Siglos más tarde, en Francia se colocaban ramilletes de menta la víspera de San Juan para protegerse de las brujas.
En la Edad Media, la menta se cultivaba abundantemente en los conventos. Tanto así, que Carlomagno pone impuestos a su cultivo dadas sus propiedades medicinales.
En la India, los perfumistas, antes de la boda, pasaban varillas de bambú embebidas en menta por la garganta, el ombligo y las axilas del novio como preparación amorosa
En Oceanía, un hombre que se frotara las manos con hojas de menta y luego tocara a la mujer codiciada, tenía la seguridad de conquistarla.
Los indios americanos descubrieron  las propiedades de los campos de menta que crecía silvestre y la usaron como un té contra la fiebre. 
No obstante, la leyenda cristiana subestimó la menta. Según dicen, la virgen y el niño, perseguidos por Herodes se ocultaron bajo el trigo, pero la menta dijo donde estaban, aunque en voz tan baja que no fue oída. Ante ello, la virgen le dijo: “eres menta y mentirás siempre… florecerás pero nunca tendrás semillas”
Los árabes beben a cualquier hora del día vasos de té a la menta, caliente y muy dulce. Los ingleses la usan en sus famosas salsas y jaleas “a la menta”.
En el Oriente Medio y África, perfuma el te, ensaladas, yogures, postres a base de queso, etc.
Hasta aquí la historia y la leyenda de este noble producto antes de convertirse en licor.  Esa es otra historia a la que le dedicaremos nuestro próximo artículo.

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